El invitado del mes: Aida Carbajal.

Nos cuenta su experiencia con la "Arcilla polimérica" como herramienta de trabajo.

No soy fan de las manualidades, nunca lo he sido. Es más, se podría decir que nunca se me habían dado nada bien, no tenía habilidades para ello, o eso había pensado yo siempre. Por casualidades que ocurren en la vida, tomé contacto con un tipo de arcilla, a la que llamaban Arcilla Polimérica. A partir de ese momento, mi idea acerca de las manualidades cambió por completo.

Dicho material era y es una arcilla de diferentes colores, que se pueden mezclar para conseguir cualquiera de ellos y que simplemente se seca al aire. Así me lo presentaron y así se abrieron un sinfín de posibilidades para mí.

La arcilla, como digo, presenta muchas ventajas y casi ninguna desventaja, pero bueno, os iré contando poco a poco.

Como presentación un poco más completa, os diré que es una pasta que se asemeja a la plastilina y a la arcilla, muy fácil de modelar y que se utiliza como herramienta didáctica, a la vez que terapéutica y lúdica.

Y diréis: ¿Y en que se diferenciaba de los materiales que todo el mundo conocía para que este material me hubiera llamado tanto la atención?

Pues bien, sus ventajas son diversas como he dicho. Entre ellas destacaría: no mancha, se seca al aire, sin necesidad de horno y sin agrietarse, es elástica, se pueden crear todos los colores, simplemente mezclando unos con otros, es suave, sedosa y relajante, es ligera y lo más importante para mí por el hecho de utilizar como herramienta educativa: no es tóxica.

 

Debido a su elasticidad y a su facilidad a la hora de moldearla, es muy útil para la elaboración de trabajos plásticos con el fin de desarrollar la creatividad y la imaginación, uno de los principales objetivos.

Mi experiencia con ella se centra en actividades extraescolares, talleres, cumpleaños, ferias, etc.… Sin embargo, es tan recomendable su uso en la infancia, como en la tercera edad, pasando además por su utilización en terapias para personas que tienen algún tipo de enfermedad mental, o algún tipo de deficiencia en el área de la psicomotricidad fina.

Lo que me a mi me interesaba a la hora de trabajar con peques era el sentimiento de logro y superación, por el hecho de conseguir realizar sus propios juguetes con sus manos.

En cada sesión, realizábamos figuras que estaban de moda, bien por series, películas, dibujos, cuentos, etc. Pero también cosas que se podían utilizar en el día a día como por ejemplo: marcos de fotos decorados, llaveros, imanes, broches o tarros para guardar distintas cosas: “chuches”, galletas o cualquier tipo de alimento. Es una herramienta muy útil para complementar con los contenidos que los niños/as están trabajando en el aula. Por ejemplo, con los mas peques, nos dedicamos unas sesiones a realizar un “escenario del mar”, donde después de cubrir con la arcilla un trozo de cartón, fuimos poniendo por encima diferentes animales marinos, como una estrella de mar, un tiburón, un pulpo, etc.

Con esto se nos abren numerosas actividades ya que podemos realizar trabajos relacionados con el espacio (planetas, estrellas, constelaciones), la geografía (mares, océanos, paisajes), fauna y flora (animales, plantas, etc). Así, conseguimos que trabajen contenidos de una manera diferente, atractiva y motivadora, a la vez que desarrollan su creatividad y fomentan su capacidad de trabajo en equipo ya que todos pueden proponer sus ideas para conseguir que nuestras figuras queden lo más reales posibles, o lo más fantásticas, dependiendo de lo que busquemos en cada momento.

Les intentamos hacer ver que para llegar a un resultado final, debemos de seguir una serie de pasos, lo que les ayuda a ponerse metas a corto plazo e ir superándolas una a una.

Cuando empezaba el curso, ninguno creía posible llegar a realizar lo que acababan consiguiendo. Y es que a la realización de figuras que a la vista pueden parecer muy complejas, a la hora de realizarlas no lo son tanto. Sólo hay que descomponer aquello que queremos realizar en pequeñas figuras simétricas o asimétricas. Es decir, para realizar esta figura, si nos damos cuenta, solo tenemos que saber hacer varios “churros” de diferentes longitudes, una especie de “gota de agua”, y bolas aplastadas, unas más pequeñas que otras.

 Y así, paso a paso, llegamos a completar la figura:

En resumen, todo lo que se nos ocurriera, al final conseguíamos hacerlo. Además, también pude participar en talleres con familias, para realizar trabajos un poquito más complicados y en los que los peques demostraban que eran capaces de realizar todo lo que hacían durante el curso y sin que sus papis/mamis los vieran. Era una buena forma de crear un ambiente familiar cooperativo, que las familias pasaran tiempo juntos y que realizaran actividades con sus hijos/as.

 

Fácil, ¿verdad?

Pues ahora dejad volar vuestra imaginación y…¡A crear se ha dicho!

 

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